Tapajuntas
Las juntas de dilatación, también conocidas como juntas de movimiento o juntas estructurales, son intervalos de continuidad estructural que, en resumen, constituyen una separación entre estructuras, revestimientos, mampostería, etc., evitando así la discontinuidad de las tensiones entre dos elementos.
Una forma sencilla de cubrir una junta de dilatación es mediante la aplicación de una lámina o tira de recubrimiento.
Las láminas de recubrimiento protegen la junta de dilatación, pero permiten el movimiento natural de la misma, manteniendo así la separación entre las secciones del edificio y aislando las tensiones entre ellas.
Las láminas de recubrimiento pueden fabricarse con diversos materiales como acero inoxidable, aluminio, acero galvanizado y PVC, y también presentan una amplia variedad de acabados y colores, lo que contribuye a su integración en la decoración y el acabado de los edificios.
En cuanto a su fijación, es fundamental evitar el bloqueo de la junta de dilatación y permitir su movimiento, independientemente del tipo de fijación (tornillos, adhesivo o grapas).
Además, para garantizar la impermeabilización de la junta estructural, se puede utilizar un sellador flexible que se aplica para cerrar la abertura de la junta e impedir la entrada de humedad debido al movimiento de las juntas entre las secciones del muro. Todos estos factores deben tenerse en cuenta al realizar un estudio de la envolvente del edificio.
Los materiales adyacentes a los bordes de las juntas de dilatación se ven afectados por las diferencias de temperatura, la infiltración de humedad y las tensiones, lo que provoca el movimiento entre las dos secciones. El movimiento térmico es la dilatación y contracción de los materiales de construcción y es muy común en zonas con cambios climáticos estacionales. Un muro largo de mampostería se dilatará o contraerá en altura y longitud al calentarse o enfriarse por la temperatura ambiente. Las unidades de mampostería individuales se alargan al calentarse y se deforman al enfriarse. Los cambios en la altura y la longitud del muro generarán tensiones internas en los distintos elementos y, por consiguiente, en las juntas de dilatación que los alojan.